viernes, 30 de septiembre de 2011

Annie Leibovitz / Retratos memorables


Annie Leibovitz
RETRATOS MEMORABLES

  • El presidente de Estados Unidos Barack Obama y su familia posan para Leibovitz en el Salón Verde de la Casa Blanca. 1 de septiembre de 2009.
  • Yono Ono, acostada mientras su marido, John Lennon, la abraza y se acurruca completamente desnudo. Al cantante sólo le quedaban unas horas de vida.
  • Burce Sprinsteen. En concreto el trasero del cantante enfundado en unos viejos vaqueros. Se trató de una toma al azar en la sesión fotográfica del disco  "Born in the U.S.A.", y que acabó por convertirse en la portada del álbum.
  • La actriz Demi Moore, desnuda, exhibe su feliz embarazo de siete meses.
  • Whoopi Goldberg, feliz como una niña, se sumerge en una bañera llena de leche, dejando ver sólo su rostro y sus extremidades.
  • George W. Bush y su Gabinete posan en la Oficina Oval de la Casa Blanca, luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
  • El artista búlgaro Christo, envuelto completamente en tela, tal como él empaqueta los edificios.
  • [La cantante Dolly Parton posa sonriente, mientras cubre con su cuerpo al musculoso actor Arnold Schwarzenegger.
  • Los actores Dan Aykroyd y John Belushi, disfrazados como The Blues Brothers, con sus caras pintadas de azul.
  • La reina Isabel II del Reino Unido mira hacia Londres por la ventana de un salón del Palacio de Buckingham.
  • El artista Keith Haring, con su cuerpo pintado, es otro de sus propios cuadros.
  • El político ruso Mijaíl Gorbachov sentado dentro de un automóvil con los restos del Muro de Berlín al fondo.
  •  El cantante Sting, cubierto de barro,  se mimetiza con el paisaje del desierto.
  •  Un primer plano del músico Pete Townshend, quien apoya la cabeza sobre su mano mientras brota sangre desde su palma.
  • La cantante y actriz Miley Cyrus cubre su busto solo con una sábana blanca cuando ella tenía apenas 15 años de edad, perversa e inocente.
  • En un primerísimo plano, Meryl Streep parece sacarse su propio rostro al estirar con la punta de los dedos una mascarilla blanca. Esa mascarilla podría ser otro de los personajes de la famosa actriz.
  • Demi Moore, con un traje de hombre pintado sobre su piel y más bella que nunca, vestida y desnuda al mismo tiempo.




 
 























jueves, 29 de septiembre de 2011

Susan Sontag / La vida secreta

Susan Sontag
Fotografía de Annie Leibovitz
La vida secreta de Susan Sontag

Sacó los colores durante décadas a la sociedad norteamericana, pero protegió férreamente su intimidad y mantuvo casi en secreto su relación con la famosa fotógrafa Annie Leibovitz. Tras su muerte, los detalles empiezan a salir a la luz.

Por Ferran Viladevall
Los Angeles (EEUU)
El Mundo, 2 de Enero de 2005


Susan Sontag, 1988
Fotografía de Annie Leibovitz

Era una mujer pública pero pocos conocían sus intimidades. Hablaba claro y con bravura, pero se mostraba vaga y escurridiza cuando se trataba de descubrir su lado más personal. Días después de los ataques del 11-S, por ejemplo, arremetió contra la ceguera patriótica: «En temas de coraje, se puede decir lo que sea de los culpables de la masacre, pero no que fueran cobardes». Ella planteó la pregunta que ha estado flotando en el ambiente desde la tragedia: «¿Dónde está el reconocimiento de que esto no fue un ataque cobarde a la civilización o a la libertad o a la humanidad o al "mundo libre", sino un ataque al autoproclamado superpoder; ejecutado como consecuencia de las alianzas específicas y acciones de América?»
Pero Sontag ya tenía experiencia en sacar los colores a los que crean conflictos. Cuando la guerra de Vietnam, acusó a la raza blanca de «ser el cáncer de la historia humana». Irónicamente sería otro cáncer -una leucemia-, lo único que ha podido hacerla callar.

Susan Sontag 1993
Fotografía de Annie Leibovitz

 ¿Quién era Susan Sontag? Se sabe que estaba unida a la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz, una relación que duró tres lustros. Leibovitz es toda una institución que se hizo un nombre con sólo 31 años al fotografiar a un John Lennon desnudo abrazado a Yoko Ono para la revista Rolling Stone. Una instantánea hecha sólo horas antes de que Lennon fuera asesinado.
           Pero a pesar de ser puntos de referencia de la cultura y las letras, ambas guardaron celosamente los detalles de su relación.Aunque se sabe que vivían en pisos separados en el mismo edificio de Chelsea, en Manhattan.
         
Annie Leibovitz

            Hace tres años cuando Leibovitz dio a luz por cesárea a Julia Margaret Cameron, su primera y única hija, organizaron una fiesta conjunta para celebrar el evento. Sólo acudió la aristocracia intelectual de la gran manzana. Un círculo elitista en el que se incluye el actor Michael Douglas y la editora de la difunta revista Talk, Tina Brown. Si alguien se escandalizó porque Leibovitz hubiera parido a los 52 años, o por la clamorosa ausencia de un padre natural del bebé, nadie dijo nada.
          Su círculo de amistades siempre ha cerrado filas en torno a la pareja, cuya fortuna se estima en 30 millones de dólares. Su silencio ha ayudado a perpetuar el misterio y el secretismo acerca de su relación. Y nadie sabe exactamente a qué se deben tantas precauciones.
          La clave puede estar en sus amistades. Según el profesor Carl Rollyson, que escribió una biografía de Sontag en 2000, la pareja siempre tuvo amigos muy poderosos. Y «la gente está temerosa de hablar».
          Desde The New Yorker, la revista cultural más prestigiosa de Estados Unidos, se duda de la veracidad de las elucubraciones de Rollyson, que aparentemente hace uso de afirmaciones que Sontag hizo a sus más íntimos sin que haya sido confirmada su participación en el libro. La revista critica, además, que Rollyson se basara principalmente en la opinión de la feminista y comentarista social Camille Paglia -a quien el libro califica de lesbiana a pesar de su ambigüedad al respecto-. Paglia, admiradora acérrima de Sontag, vio como la intelectual se volvía contra ella por su obsesiva devoción. Eso explicaría su resentimiento.
          ¿Por qué tanta discreción? Hay rumores. Uno de ellos hace referencia a la inseminación artificial de Leibovitz. Dicen las malas lenguas que la fotógrafa -que cobra unos 100.000 dólares por día de trabajo-, recibió esperma de David Reiff, el único hijo de Susan Sontag.Un rumor alimentado por la excelente relación entre Reiff, que ya ha llegado a la cincuentena, y su madre. Para aclararlo, hizo falta que una de las personas de su círculo rompiera silencio.Fue nada menos que Marilyn, la madre de Leibovitz. «De ninguna manera. Por Dios», zanjó la señora. Según su versión, el esperma venía de un banco. Por ella se sabe también que Sontag estuvo presente en el parto y que Leibovitz -fotógrafa de la revista Vanity Fair-, se llevó su inseparable cámara para inmortalizar a la recién nacida.
          Pero es difícil creer que la inseminación artificial o el parto fueran las causas de su secretismo. Quizás fuera su sexualidad. Leibovitz reconoció la influencia de Sontag en su vida, pero no fue más allá. Por su parte, Sontag declaró que «había amado a hombres y mujeres». Pero su preferencia por las mujeres quedó más clara cuando en 1999 ayudó a Leibovitz a fraguar Women, un libro que retrata la feminidad en el cambio de milenio con fotografías de ella y textos de la escritora.


Susan Sontag
Fotografías de Annie Leibovitz

         Sin embargo, Sontag y Leibovitz no aprovecharon su estatura pública para defender sus causas. Y eso no sentó bien a los activistas homosexuales. Pero hay quien opina que para Sontag -autoproclamada «moralista obsesiva» y «fanática de la seriedad»-, usar el lesbianismo como bandera hubiera sido contraproducente para una mujer «cuya inteligencia era aún mayor que su talento», según el novelista Gore Vidal. De hecho, el silencio sobre sus preferencias sexuales no hizo más que aumentar su poder como voz contemporánea. Ahora que no está, es posible que salgan a la luz más detalles sobre su vida privada. Llegarán, pero no inmediatamente.


ASI ACUSABA

EEUU. «Siento un poco de vergüenza de ser estadounidense. Siempre me ha molestado la vanidad de querer ser los primeros, la cultura popular, las películas de Hollywood... Quizá por eso me gusta tanto sentirme extranjera. Me interesan más los derrotados que los vencedores».

11-S. «La desconexión entre lo que sucedió y cómo podría entenderse y las tonterías farisaicas y abiertos engaños difundidos por todas las figuras públicas estadounidenses y analistas de televisión son asombrosos, deprimentes»

POLITICA. «La política, la política de una democracia -que implica desacuerdo, que promueve la sinceridad-, ha sido sustituida por la psicoterapia».

BUSH. «No hay ninguna razón para centrarse en la simplista retórica de cowboy de Bush que, durante aquellos días inmediatamente postriores al 11-S, pasó de la cretinez más absoluta a la siniestralidad más lúgubre».

«GUERRA SANTA». «EEUU se ha comportado de una manera brutal e imperialista, pero no está involucrado en ninguna operación general contra lo que denominamos mundo islámico».

INTELECTUALES. «Entra de lleno en la gran tradición el anti-intelectualismo norteamericano el recelo hacia el pensamiento, hacia las palabras. Y presta un gran servicio a los fines del actual gobierno. Decir algo podría resultar polémico. Mejor no decir nada».



miércoles, 28 de septiembre de 2011

Esteban Carlos Mejía / Adiós a los próceres


Rabo de paja
Adiós a los próceres y otros vainazos

Por Esteban Carlos Mejía
El Espectador, 24 de septiembre de 2011

Mi amiga Isabel Barragán anda de mal genio. “Es el equinoccio de primavera en el hemisferio sur”, dice, mientras saca libros del baúl de su carro y los empaca en un morral. Estamos en el parqueadero de la universidad donde dicta literatura aplicada o comparada. “Hoy desayuné fricasé de alacrán”. Los ojos le centellean en su cara casi perfecta. “Supe que estuviste en una charla con Pablo Montoya, en el pantanero ese de la feria del libro en el Jardín Botánico”, dice. “Fue la presentación en Medellín de Adiós a los próceres, edición de Grijalbo”. “¿Y qué tal?”. “Pues a mí me encantó”, digo, no sin cautela. “Es una colección de 23 semblanzas. Veintidós héroes y el que los fusiló. Historia patria vuelta ficción, una invención apócrifa, sin respeto por los acontecimientos”.
Me analiza con curiosidad. La miro a los ojos: “A Pablo Montoya, y son sus palabras, le ‘atraen más la incredulidad y la reserva que la ingenuidad y el ditirambo’. Tiene imaginación, memoria, gusto estético y erudición. Escribe con humor, sutileza e inteligencia, y cada texto es un manjar”. Las semblanzas son a lo Voltaire y en homenaje a Marcel Schwob y sus Vidas imaginarias. Le menciono las que más me gustaron. Antonio Nariño, traductor. Jorge Tadeo Lozano, zoólogo. Pedro Fermín de Vargas, farsante. Simón Bolívar, bailarín. Manuel Atanasio Girardot, abanderado. Francisco de Paula Santander, leguleyo. “¿No hay mujeres?”, me interrumpe, despectiva. “Tres, las mejores”, le contesto. “Antonia Santos, guerrillera. Policarpa Salavarrieta, espía. Manuela Sáenz, amante. Al final aparece Pablo Morillo, pacificador, el único que no se torció, cruel y desalmado desde que llegó hasta que se fue”. “Pablo Montoya escribe muy bien”, dice. “Su novela Lejos de Roma, en Alfaguara, 2008, me hizo reír y llorar, soñar y gozar”.
El baúl está lleno de libros, en cajas, en bolsas, sueltos. De repente, cambia de tema, impetuosa. “Me emputa la zalamería”, ruge. “A una matrona de la farándula cultural bogotana le dio por decir que Tomás González es dizque el secreto mejor guardado de la literatura colombiana”. “No está mal”, replico. “Menos cuando se pone a hablar de maticas y flores”, dice. “¿Cómo así?”. “Begonias, zapotes, Philodendrum andreanum, buganvilias, dalias, girasoles, cymbidium, totumos (Cresentia cujete), aguacates, lulos (Solanum quitoence), boñiga”. “¿Qué es eso?”, digo, boquiabierto. “Los caballitos del diablo, de 2003, editada por Norma, la extinta”. “Pero La luz difícil, su más reciente novela, brilla con luz propia”, digo. Se encoge de hombros: “A lo mejor. En todo caso, la literatura colombiana tiene otros secretos mejor guardados”. “¿Ah, sí?”, digo. “Al rompe le soplo seis, mijito. Miguel Torres, cuya novela El crimen del siglo es paradigmática. Roberto Rubiano Vargas, cuentista y novelista de culto. Lucía Estrada, poeta y poeta. Ramón Illán Bacca, carnavalesco. Evelio José Rosero, post-boom. Y Pablo Montoya Campuzano, semblancero mayor. ¿Cómo le quedó el ojo?”. Ay, equinoccio. Ay, primavera.



Amy Winehouse / Back to Black




Amy Winehouse en concierto

BACK TO BLACK
By Amy Winehouse
BIOGRAPHY

He left no time to regret
kept his dick wet
with his same old safe bet
me and my head high
and my tears dry
I get on without my guy
you went back to what you knew
so far removed from all that we went through
and I tread a troubled track
my odds are stacked
I’ll go back to black

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
and I go back to.....

I go back to us

I love you much
It’s not enough
you love blow and I love puff
and life is like a pipe
and I’m a tiny penny rolling up the walls inside

We only said goodbye with words
I died a hundred times
You go back to her
and I go back to

Black, black, black, black, black, black, black,
I go back to
I go back to

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
and I go back to

We only said good-bye with words
I died a hundred times
You go back to her
and I go back to black



BACK TO BLACK

El no dejó tiempo para arrepentirse,
mantuvo su pija mojada
con su misma vieja apuesta.
Mi cabeza y yo volábamos
y mis lágrimas se secaban.
Estaba sin mi muchacho.
Tú volviste a lo que ya conocías,
tan alejado de todo aquello que pasamos,
y yo estoy pisando un camino problemático.
Mis probabilidades están atascadas.
Tendré que volver a lo negro.

Nosotros solo nos decimos adiós con palabras.
He muerto cientos de veces.
Tú vuelves con ella.
y yo vuelvo a....

Yo vuelvo a nosotros

Te amo mucho
y no es suficiente.
Tú amas soplar y yo amo respirar
y la vida es como un tubo
y yo soy una pequeña moneda que rueda por entre las paredes

Nosotros solo nos decimos adiós con palabras.
He muerto cientos de veces.
Tú vuelves con ella.
y yo vuelvo a....

Negro, negro, negro, negro, negro, negro, negro,
vuelvo a…  
vuelvo a…

Nosotros solo nos decimos adiós con palabras.
He muerto cientos de veces.
Tú vuelves con ella.
y yo vuelvo a....

Nosotros solo nos decimos adiós con palabras.
He muerto cientos de veces.
Tú vuelves con ella.
y yo vuelvo a....


Amy Winehouse
Back to Black
En vivo
Con subtítulos en español




martes, 27 de septiembre de 2011

Esteban Carlos Mejía / A que te casco, ratón


Esteban Carlos Mejía
A QUE TE CASCO, RATÓN
El Espectador, sábado 27 de agosto de 2011


Mi amiga Isabel Barragán volvió a cumplir 33 añitos el 11 de julio. Increíble: no le pasa el tiempo. Su figura es inmejorable, ni un gramo de grasa, sólo músculos, bellos músculos, pura fibra, y la piel tostada y los ojos verdes siempre resplandecientes y los labios repolluditos. ¡Vade retro satana!
Me la encuentro en la puerta del gimnasio de la universidad donde enseña literatura aplicada, mitad ficción, mitad realidad. La sudadera se le pega al cuerpo, vibrante como cuerda de violín bien temperado, y... Mejor la saludo. “¿Mucha elíptica o qué?”, digo. “Artes marciales”, responde con firmeza. ¿Hapkido? ¿Kung fu? No averiguo. “¿Estabas combatiendo?”. “Sí, con mi marido”, dice y se le ilumina la sonrisa. “Lo casqué”. “¿Lo cascaste?”. “Por supuesto”. Me quedo perplejo. “¿Y eso?”, digo. “Es que friega mucho, es muy necio y manipulador”, contesta sin que le tiemble la voz. “Cuando se quiere hacer la víctima, lo hace perfectamente. Si le casco es porque se la ganó, por joderme tanto”.
Se pasa la mano por el pelo mojado. “Ustedes, los hombres”, dice con énfasis, “para molestar están solos, son muy necios, y cuando se deciden a fregar a una mujer no los para nadie, son insoportables,  agresivos y nos provocan reacciones que no podemos controlar”. “Pero tu marido es un alma de Dios”, digo, pensando más en mí que en él. “No hace milagros porque le da pereza”. “¿Y aún así le pegas?”. Se ríe: “Sólo acá en el gimnasio”. Me río  también: después de todo la vaina no es conmigo.
Cambio de tema. “¿Y qué estás leyendo?”. Abre el morral y saca Todos los nombres. “¿Te encaprichaste con Saramago?”. “¿Por qué no? Yo leo lo que me da la gana”. Agacho la cabeza. “Es una novela sobria, laberíntica, con un protagonista, don José, absolutamente conmovedor”. Me muestra algunos párrafos, resaltados en amarillo. “Tiene una trama sencilla y efectiva. Cuando la leí por primera vez, hace como doce o trece años, lloré a moco tendido, sin saber por qué. Ahora, no pude dejar de asociarla con El proceso, de Franz Kafka, o con El nombre de la rosa, de Umberto Eco. Con De senectute, de Norberto Bobbio, en sus pasajes más íntimos. Y con Borges, todo”. “¿Borges?”. “Sí, la Conservaduría General del Registro Civil, epicentro de Todos los nombres, es una Babel. Y Babel, para mí, es Borges”. Agrega con picardía: “Saramago maneja su sarcasmo”. “¿Mujeres que le pegan a hombres?”. Guarda el libro: alcanzo a ver su cinturón negro de karate. “No fregués o te casco”, dice, seria como una víbora, bendito sea mi Dios.




lunes, 26 de septiembre de 2011

Isla Negra / Fotografías de Triunfo Arciniegas



Isla Negra, Chile
Casa de Pablo Neruda
Fotografías de Triunfo Arciniegas



Testimonio de Rafita

Lo conocí el año 48. Le trabajé más de veinte años, construí la mayor parte de la casa, hasta lo último que él no alcanzó a ver terminado.
            Al comienzo eran dos piezas no más: el baño y la cocina. Cada año iba haciendo un agregado, él hacía los dibujos, lo quería todo al capricho, que no fueran rectas, siempre con una curva haciendo diferentes formas.
            Le colgué los mascarones y con un formón repasé los nombres de los amigos fallecidos, que él marcaba con una tiza en las vigas del bar… fue muy bueno conmigo… me quería como un hijo… no me trataba como un maestro no más, sino como un amigo… tenía una sensibilidad de impresión para transmitir las cosas con una facilidad única.
            Ahora le cuido la casa.

Luis Poirot
NERUDA: RETRATAR LA AUSENCIA
Santiago de Chile, Hachette, Editorial Los Andes, 1991